Lo espaciosa y bien cuidada que está la villa. Tanto el interior como el exterior, tiene un mantenimiento muy meticuloso.
La anfitriona es super amable en todo momento, facilitando que la estancia sea lo mejor posible.
La ubicación es excelente, entre Santander y Bilbao, con una conexión buenísima.
La gente del pueblo, para quitarse el sombrero.
No ha habido nada que no me gustara.